Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar
la mano y socorrer un alma y aprenderás que amar no significa apoyarse y que
compañía no significa seguridad.
Comenzaras a aprender que los besos no son contratos, ni
regalos, ni promesas..., comenzaras a aceptar tus derrotas con la cabeza
erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y con la tristeza de un
adulto y aprenderás a construir hoy todos los caminos, porque el terreno de
mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene costumbre de caer en el
vacío.


